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13/8/10

Aspectos básicos de la Sostenibilidad

Considera un recipiente de vidrio herméticamente cerrado, que contiene aire, agua y nutrientes, que está bañado por luz solar, y habitado por una bacteria A. En este escenario favorable, con abundancia de alimento y en ausencia de competidores, la bacteria A prolifera a un ritmo exponencial, al menos en principio. En última instancia, sin embargo, la población se hunde y muere completamente, y quizás no por el agotamiento de los nutrientes (que también puede ser) sino por el exceso de desechos, pues el recipiente está cerrado y por tanto ni entran nuevos nutrientes ni salen los desechos producidos. Éste era un escenario insostenible.

Considera ahora una bacteria B que se alimenta del desecho producido por la bacteria A, y produce como desecho los nutrientes que necesita ésta (nótese que el carácter de alimento o desecho no es inherente a la sustancia, sino una valoración del agente que le da uso). Siendo esto así, las sustancias implicadas en este escenario se trasnforman en un ciclo cerrado, y las poblaciones de bacterias A y B se desarrollarían alcanzando unas proporciones en un equilibrio tal que a ninguna le falta alimento, y en el que el nivel de contaminación resulta admisible para ambas. Un sistema que aparentemente funcionaría de forma cíclica e indefinida.

Ahora bien, ¿es posible el escenario descrito? La Segunda Ley de la Termodinámica (o Ley de la Entropía) asegura tajantemente que no. Es una ley conceptualmente compleja, que en esencia hace referencia a los procesos que son irreversibles de forma espontánea, y que pueden ser reversibles, pero no espontáneamente. Así, la fruta de un árbol cae y no vuelve a elevarse sola; un péndulo que está en movimiento termina parándose, y no se vuelve a mover a no ser que alguien venga y lo empuje. Ese "alguien" es clave. En el contexto de la Ley de la Entropía se define un sistema (el árbol, el reloj de pared, el recipiente con las bacterias A y B) y un cambio experimentado en dicho sistema (la caída, el movimiento oscilatorio amortiguado, la degradación de la materia), y se establece que ese cambio sólo lo puede deshacer (o invertir) un agente externo al sistema (un “alguien” que coja la fruta del suelo o que ponga en marcha el péndulo). En el escenario descrito del recipiente hermético y las bacterias A y B, se está produciendo un ciclo cerrado e indefinido de degradación y regeneración. La Ley de la Entropía desmorona este supuesto y nos garantiza que, en la naturaleza, las cosas sencillamente no funcionan así. Dicho de otro modo, puede que el residuo de A sirva de alimento para B, pero el residuo de B será una sustancia aún más degradada, con menor energía, e inservible para A.

En nuestro modelo de vida falta una bacteria C (vegetal) que sea capaz de servirse de la radiación solar para recomponer lo que espontáneamente descomponen las bacterias A y B. Esta tercera bacteria permite que el Sol actúe como agente externo, dando el “empujón” necesario para que los cambios producidos en el sistema se deshagan y el ciclo se cierre.

El ser humano es como la bacteria A, pero en su afán por vivir a costa de “nutrientes” que apenas se renuevan (combustibles fósiles), y que por tanto tienen asociado un ciclo demasiado dilatado en el tiempo, se debilita el papel que juegan el Sol y la bacteria C, desplazando el equilibrio del sistema a unos extremos que no se pueden mantener a largo plazo ni de forma sostenida.

6/3/10

Leyes de la Sostenibilidad (I)


1ª ley: Ni el crecimiento demográfico ni el incremento del consumo de recursos son sostenibles
Cualquier plan de desarrollo que no contemple entre sus objetivos el conseguir un crecimiento demográfico nulo acabará derivando en la insostenibilidad. Es más, toda lucha por la protección del medio ambiente es irrelevante a la postre si no se maneja el concepto de capacidad de carga y no se controlan los impactos de la población sobre el entorno.
Defender el crecimiento de la población equivale a respaldar la insostenibilidad, y aquéllos que sostienen que la sostenibilidad se puede alcanzar sin detener el crecimiento demográfico están engañándose a sí mismos y a los demás.

2ª ley: Cuanto mayor sea la población y/o el consumo de recursos, más difícil será trasformar esa sociedad en sostenible
Una población crece a un ritmo tanto mayor cuanto mayor sea la población misma, de modo que a mayor población, mayores serán los índices de crecimiento que será necesario amortiguar.

3ª ley: Una población determinada responde a un cambio en los índices de natalidad en el plazo de una vida humana (unos 70 años)
Si logramos cambiar ahora los índices de natalidad, veremos resultados a finales del siglo XXI.
El horizonte temporal de los líderes políticos está comprendido entre los 4 y los 12 años, aproximadamente.
Es muy difícil convencer a los líderes políticos para que actúen cambiando el curso de las cosas, cuando los resultados de tales actuaciones no se harán visibles en el transcurso de las vidas de dichos políticos.

6/10/09

La Ciencia en España no necesita tijeras


La I+D+i constituye una base fundamental para el establecimiento de un modelo productivo en sintonía con el Desarrollo Sostenible.

Si realmente se quiere cambiar el modelo actual en favor de un modelo económico basado en el conocimiento, es necesario afianzar los esfuerzos realizados en I+D+i.

"Si creen que la investigación y la educación son caras, prueben con la ignorancia y la mediocridad".

Iniciativa La ciencia española no necesita tijeras.

13/9/09

Los Límites, 35 años más tarde


Dennis Meadows, que ya sacudió los cimientos del pensamiento económico con su libro "Los Límites del Crecimiento" en 1972, al defender la necesidad de paralizar el crecimiento demográfico, ha manifestado en nuestros días la urgencia por subir el precio de la energía, con objeto de detener el consumo incontrolado y evitar una importante crisis energética a corto plazo. Advirtió que los primeros indicios de esta crisis ya son visibles, y condenó el hecho de que las sociedades industriales mantengan las mismas políticas de desarrollo que él ya denunciara a principios de los 70.

Ya no hay que hablar de un futuro lejano. Según este científico, algunos aspectos de la crisis, como el Cambio Climático, ya son una realidad, y hoy las posibilidades de rectificar son menores que hace 30 años.

Si los gobiernos y los políticos no dejan de preocuparse únicamente por el resultado de las próximas elecciones, la humanidad se acercará cada vez más hacia una catástrofe, pues asegurar el equilibrio entre la demanda de recursos y la capacidad productiva del planeta requiere soluciones no populares. Los gobiernos venden sólo los aspectos positivos de la revolución tecnológica. En lugar de eso, sería conveniente que los medios de comunicación trabajaran en la difusión de nuevos valores sociales orientados hacia un desarrollo sostenible.

24/8/09

Colapso de una civilización


La Isla de Pascua, en el océano Pacífico y a unos 3.000 km de las costas de Chile, ha constituido en las últimas décadas un gran misterio con motivo de sus enormes y archifamosas estatuas de piedra emplazadas en desérticos paisajes. Su autoría ha sido atribuida a distintos pueblos de América del Sur, a los egipcios, e incluso a seres extraterrestres.

El libro "Collapse: Cómo las sociedades eligen fracasar o triunfar", de Jared Diamond, relata la experiencia de los colonos que empezaron a habitar esta isla allá por los siglos VIII y IX, isla que por aquel entonces contaba con amplios bosques de robustos árboles, de los que salía la madera para construir canoas con las que sus habitantes pescaban su principal medio de sustento.

La Isla, con unos 170 km2 (Hierro, la más pequeña de Canarias, tiene 270 km2), llegó a tener 15.000 pobladores agrupados en pequeños núcleos. Existía una gran rivalidad entre estas agrupaciones que a menudo se saldaba mediante competiciones escultóricas, que más tarde terminarían convirtiéndose en contiendas colosales por construir el monumento con forma humana más grandioso.

La cuestión es que para construir estos monumentos aquellos hombres tuvieron que transportar bloques de más de 50 toneladas a lo largo de varios kilómetros de distancia, para lo cual utilizarían troncos como rodamientos y en terraplenes. Y aunque esta forma de competición era mucho más elegante que los conflictos bélicos que por entonces tenían lugar en Europa, la tradición también desencadenaría el desastre sobre la isla.
De hecho, siendo necesario talar árboles para construir los rodillos, las competiciones tuvieron lugar mientras había árboles en los bosques. Cuando éstos se terminaron, los nativos comprobaron que, como con el resto de seres vivos, los árboles no surgían de la nada. Y ya tampoco tuvieron madera para construir canoas y salir a pescar.

Hacia el siglo XIX la población se había reducido a 2.000 habitantes que parecían haber quedado privados de todo progreso, y cuya supervivencia sólo podía explicarse por la benévola climatología y la fertilidad de las tierras, que aún posibilitaba algo de agricultura. Con todo, ninguno de ellos recordaría ya las hazañas de unos antepasados que en realidad habían erigido obras tan espectaculares.

La experiencia de la Isla de Pascua debería permanecer en nuestras consciencias, pues muchos son los paralelismos que nuestro panorama actual mantiene con aquel escenario de hace siglos.

22/8/09

Los antecedentes del término "sostenible" (II)


A lo largo de muchos años el término "sostenible" ha sido ampliamente utilizado en una gran variedad de contextos, quedando desvirtuado en la mayoría de los casos. Aquéllos que difícilmente se habrían planteado jamás la posible existencia de límites en el uso de los recursos, incluyeron esta palabra en su vocabulario y respiraron tranquilos. Los políticos la usarían en sus discursos, deformándola a placer para adaptar el término a una gran variedad de conveniencias. Casi sin cambios visibles, "Desarrollo" acabaría convirtiéndose en "Desarrollo Sostenible".

En realidad, la idea de lo sostenible nos debe dar a entender "sostenible por un periodo de tiempo indefinido". No sirve que garanticemos el desarrollo de las próximas n generaciones, ni sirve que tengamos recursos para un horizonte de x años. Los recursos energéticos no renovables son finitos y se agotarán, y por tanto es nuestra responsabilidad moderar el consumo de dichos recursos hasta que el desarrollo tecnológico haga viable nuestro suministro a partir de fuentes de energía renovables. Sólo de esa forma podremos decir que no estamos etiquetando nuestra propia civilización con una fecha de caducidad inminente.

10/8/09

Los antecedentes del término "sostenible" (I)


En los años 70 salta la primera gran alarma. La población mundial crece a un ritmo descontrolado, aumentan las diferencias entre ricos y pobres, se extiende el deterioro del medio ambiente y los recursos naturales escasean. Como portador de esta voz de alarma se publica el libro "Los Límites del Crecimiento" (Dennis Meadows, 1972), que analiza estos problemas de forma cuantitativa, y aunque se basa en planteamientos y premisas más o menos discutibles, invita a una reflexión crucial en la que el hombre del siglo XXI parece no haber reparado aún.

En la década siguiente se hacía más notoria la dimensión planetaria de estos problemas. Es entonces cuando en 1984 la Organización de las Naciones Unidas crea la Comisión Mundial para el Medio Ambiente y el Desarrollo, con el objetivo de construir un futuro próspero. En 1987 esta comisión presenta el Informe Brundtland, también conocido como Nuetro Futuro Común, que pretende ser un toque de atención para la comunidad internacional, y donde además se hace uso por primera vez del concepto "Desarrollo Sostenible".

Esta idea se concibe como una filosofía o forma de entender la actividad económica del hombre que garantice la satisfacción de nuestras necesidades actuales sin comprometer la capacidad de desarrollo de generaciones futuras, de modo que también ellas puedan satisfacer sus propias necesidades.